Energia de las corrientes marinas



Energía de las corrientes marinas

Varios países cuentan con diversos prototipos para aprovechar la fuerza de las corrientes bajo el mar

Diversas iniciativas, tanto empresariales como universitarias, de Reino Unido, Noruega, Francia, Corea, Estados Unidos o España trabajan para aprovechar la energía producida por las corrientes submarinas. Su potencial es enorme, tanto como el océano, además de proporcionar un flujo energético constante y predecible, a diferencia de otros sistemas, como la eólica. Algunos proyectos esperan contar en pocos años con las primeras "granjas" de turbinas submarinas, y otros trabajan en nuevos diseños más eficientes y económicos que permitan un mayor desarrollo de este sistema.

Varios países pugnan por ser los primeros del mundo en aprovechar a gran escala la energía producida por las corrientes marinas. En Escocia, conscientes del enorme potencial de sus costas y de su dependencia hacia los combustibles no renovables, su Gobierno ha lanzado incluso un premio, denominado Saltire, que ofrece 14 millones de euros a quien presente un proyecto innovador en energía marina.

Escocia ofrece un premio de 14 millones de euros a quien presente un proyecto innovador en energía marina

Por su parte, la compañía Scottish Power quiere contar para verano de 2009 con tres instalaciones ubicadas en las costas escocesas e irlandesas. La idea es sumergir en cada una 20 turbinas de tipo Lànstrøm, diseñadas por la empresa noruega Hammerfest Strøm y capaces de funcionar a cien metros de profundidad. Sus 30 metros de alto y sus palas de 20 metros de longitud permiten a esta turbina desarrollar un megavatio (MW) de potencia. Los responsables de la empresa escocesa pretenden poner a pleno rendimiento en 2011 estas instalaciones, por lo que sus 60 MW totales podrían suministrar electricidad a 40.000 hogares.

Europa es en este sentido pionera en turbinas para corrientes marinas. A mediados de 2008, la empresa inglesa Marine Current Turbines instalaba en las costas de Strangford (Irlanda del Norte) una superturbina denominada "Seagen". Con 43 metros de punta a punta y dos rotores de 16 metros de diámetro, genera 1,2 MW, suficiente para abastecer a mil hogares. Por el momento sus responsables estudian la viabilidad de la turbina y su posible impacto ambiental, pero si todo va como esperan, su objetivo es contar para 2011 con una granja de turbinas de 10,5 MW en la costa galesa de Anglesey.

En Francia, la empresa HydroHelix Energies y la Agencia del Medioambiente y la Energía (ADEME) desarrollan el proyecto "Sabella". En este caso, se trata de un grupo de cinco turbinas alineadas con hélices de tres metros de diámetro, y su principal característica diferencial con otras turbinas es que giran de manera más lenta y estable. En este sentido, se estima que el 70% de las corrientes marinas mundiales fluyen demasiado lentas para la tecnología actual.

Fuera de la UE, otros países también albergan proyectos interesantes. En Corea del Sur planean una gran instalación: la empresa británica Lunar Energy, especializada en energía marina, y la Korean Midland Power Co (KOMIPO) pretenden contar para 2015 con un campo de 300 turbinas en la costa surcoreana que ofrecería electricidad a 200.000 hogares con sus 300 MW de potencia. Por el momento, esperan instalar hacia marzo de 2009 una planta piloto de un MW, para probar sus características y evaluar su impacto medioambiental.

Otro país asiático que quiere instalar esta tecnología es Taiwán. Los responsables del Ministerio de Economía anunciaban el año pasado su intención de aprovechar la corriente marina Kuroshio, o corriente Negra, que pasa por sus costas.

En Estados Unidos, el Centro de Excelencia en Tecnología Energética Oceánica también quiere servirse de la potencia de la corriente del Golfo de Florida en su caso y disponen ya de un prototipo en pruebas.


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