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Fondos Europeos Invierten en Brasil Los fondos internacionales de inversión para proyectos de desarrollo limpio tienen interés en Brasil. Con oficina en Paris, el European Carbon Fund- ECF (Fondo Europeo de Carbono), con sede en Luxemburgo, invierte en empresas brasileñas desde 2005. Hasta 2012, ya garantizó la compra de más de 3 millones de toneladas de carbono de empresas como Sadia y Rhodia. “Brasil tiene un de los mejores proyectos del mundo, en terminoos de actuación, en el área de reducción de gases de efecto invernadero”, garantiza el gerente de inversiones del ECF, Michael Pollan.
El ECF es resultado de la union entre el banco francés Caísse dês y el belga-holandés Fortis Bank. Opera desde 2005, con la administración da Natixis Environnement&Infrastructures, tiene acumulado 143 millones de euros en inversión de 14 empresas de la Unión Europea, principalmente bancos e aseguradoras que apuestan en proyectos de reducción de emisiones de gases.
“El objetivo es obtener créditos de carbono que se encuadran en las directrices del Protocolo de Kyoto”. Establecido en 1997, el acuerdo fue firmado por 84 países para reducir las emisiones de gases de los paises industrializados y garantizar un modelo de desempeño limpio en las naciones en desarrollo. Prevé que, hasta 2012, los gobiernos desaceleren las emisiones un 5,2% en relación a los niveles medidos en 1990.
“Fuimos uno de los primeros fondos privados del mercado de carbono. En aquel periodo, los principales compradores de crédito eran los gobiernos e la idea era crear una cuenta para todos los tipos de inversores”, explica Pollan. Hoy, el ECF invierte en 25 proyectos que hacen la captación de gases de efecto invernadero.
En 2006, compró 2,5 millones de toneladas de carbono en Brasil. La empresa Sadia cerró la venta por medio de captación de gases de efecto invernadero en granjas de porcinos y en más de mil propiedades de productores rurales que trabajan para la empresa. Es el primer proyecto del género que envuelve pequeños emprendedores.
La empresa Sadia instaló biodigestores en tres fincas en Santa Catarina e en Paraná. Los aparatos transforman el metano generado por la fermentación de los desechos de los cerdos en gas carbónico, material 21 veces menos contaminante que el metano. “La idea es quemar lo equivalente a 600 mil toneladas de carbono al año”.
El programa también prevé la instalación de biodigestores en las propiedades rurales, sin costes para los productores, que reciben el dinero proveniente de la venta de los créditos de carbono para hacer mejoras ambientales en los propiedades.
Otro aparcero del ECF en Brasil es La Estre Ambiental, dueña de cinco vertederos en el Estado de Sao Paulo. El fondo apoya a la unidad de Paulínea, a 130 km de la capital, que opera con la disposición de residuos de la Región Metropolitana de Campinas. “Compramos 1,4 millones de toneladas de carbono hasta 2012 y el proyecto es uno de los mejores del mundo en terminos de actuación”.
Segundo Michael Pollan, la empresa ya consiguió disminuir la emisión de gases en mas de 90% de la previsión inicial del proyecto. El vertedero de 705 mil metros cuadrados de Estre tiene capacidad para cerca de 6,5 millones de toneladas de residuos.
También en la ciudad de Paulínea, el fundo invierte en la reducción de gases en la empresa Rhodia. La empresa inauguró en el pasado año una unidad industrial que va disminuir la emisión de N2O (óxido nitroso) en aproximadamente 20 mil toneladas por año, el equivalente a 6 millones de toneladas anuales de gas carbónico – misma cantidad expelida por 1,2 millones de coches en las calles.
Todo indica que las empresas interesadas en el crecimiento limpio van tener mas dinero en caja – mismo con la crisis financiera. En fines de 2007, el ECF ganó un fundo hermano, el European Kyoto Fund-EKF (Fundo Europeu de Kyoto), que debe acumular 500 millones de euros en los próximos cuatro años.
“La cuestión del cambio climático es permanente y los problemas económicos no deben acompañarlo por mucho tiempo”, garante Pollan. Al contrario del ECF, que invierte solamente en proyectos basados en el Protocolo de Kyoto, el EKF cubre sectores no regulados por el documento, como en países no integrantes del acuerdo, como Estados Unidos. El fondo está en fase de captación de recursos, más ya tiene un proyecto hilvanado en China, basado en la eficiencia energética en la producción de acero. |
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