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Evolución del consumo y la intensidad primaria y final en España y en la UE
El consumo de energía primaria en el año 2007 ascendió a 146.779 ktep, lo cual supuso un incremento del 1,84% respecto al año precedente. Por fuentes de energía, el consumo de carbón se incrementó en un 9,52% compensando la menor producción de origen nuclear, que cerró el año con una disminución del 8,35% como consecuencia de 22 paradas no programadas en las centrales nucleares. El consumo de productos petrolíferos, siguiendo la tendencia de estabilización que se viene registrando desde el año 2004, cerró el año con un ligero incremento del 0,12%, mientras que la demanda de gas natural se incrementó en un 4,31%. Por su parte, el consumo de energías renovables experimentó un incremento del 12,5% sobre el año 2006, superando por primera vez la barrera de los 10.000 ktep, y alcanzando el 6,97% de la demanda de energía primaria.
En general, cabe destacar la continua tendencia al alza en la participación del gas natural y de las energías renovables en la cobertura a la demanda energética. A ello ha contribuido positivamente el desarrollo de las infraestructuras gasistas y de electricidad, en línea con las previsiones de la Planificación de los Sectores de Electricidad y Gas 2002-2011, y su Revisión 2005-2011.
La intensidad de energía primaria mantiene por tercer año consecutivo el cambio de tendencia iniciado en el año 2004. En el año 2007, el incremento en el consumo de energía primaria estuvo acompañado de un crecimiento económico del 3,8%, lo que dio como resultado una reducción de la intensidad energética del 1,9%. Esta mejora de la intensidad se produce tanto por la ralentización del consumo energético como por el continuo crecimiento del PIB. En suma, la favorable evolución registrada desde el año 2004 en el citado indicador, sitúa a España en convergencia con las tendencias presentadas en cuanto a mejora de la eficiencia energética por la media de la UE-15 y los países de nuestro entorno geográfico más cercano. El análisis de indicador en términos de paridad de poder de compra adquisitivo permite una valoración más ajustada y la comparación de las tendencias en los distintos países de la UE-15. Este nuevo indicador muestra para nuestro país una cierta estabilización con una ligera tendencia a la baja, aproximándose la posición relativa al nivel de la media de la UE-15, que viene registrando mejoras interanuales de la intensidad energética de alrededor del 1% desde 1990. En general, cabe destacar que la tendencia general de los países de nuestro entorno geográfico es de clara disminución de su intensidad, destacando las posiciones de Bélgica, con el índice más elevado como consecuencia de su economía de servicios, e Italia y Reino Unido con los valores más bajos.
El consumo de energía final en 2007, excluyendo los usos no energéticos, alcanzó los 101.346 ktep, con un incremento respecto al año anterior del 3,5%. Este crecimiento obedece, principalmente a las menores temperaturas medias de los últimos meses del año con respecto al mismo periodo de 2006.
El análisis del consumo final por fuentes energéticas muestra que el consumo de carbón ascendió a 2.498 ktep, un 10,3% superior al del año 2006 como consecuencia del incremento de la demanda en los sectores de la industria siderúrgica y cementera. Por su parte, el consumo de productos petrolíferos se incrementó en un 2,1%, llegando a los 55.174 ktep, demanda que en su mayor parte (72%) fue absorbida por el sector transporte.
El consumo final del gas natural, después del descenso experimentado durante el año 2006, se ha recuperado, volviendo así a la tasa de crecimiento del 8,2% que se viene dando desde comienzos de siglo. Por su parte, la demanda eléctrica de los sectores de uso final, evidencia desde el año 2006 una cierta ralentización en su evolución, con una progresiva reducción en su ritmo de crecimiento, que en el año 2007 fue del 2,7%. Esta atenuación en el consumo eléctrico se hace especialmente visible en los sectores doméstico y terciario.
Finalmente, el consumo de energías renovables durante el pasado año experimentó un incremento del 5,3%, alcanzando así los 4.245 ktep. Este incremento estuvo liderado principalmente por el consumo de biocarburantes para transporte, y en menor medida por la demanda de energía solar térmica.
Esta evolución del consumo final, a un ritmo inferior al del PIB, se ha traducido en el año 2007 en una disminución del indicador de intensidad final del 0,28%, que por otra parte, parece consolidar una cierta tendencia a la estabilización, posicionándose así en convergencia con la media de la UE-15. Cabe notar que el descenso más acusado del 1,9% experimentado por el indicador de la intensidad primaria frente al de la final, se explica en parte por la mejora de la eficiencia en la generación eléctrica causada por la penetración progresiva de las energías renovables y el gas natural. Si bien en términos absolutos, la intensidad final de España sigue posicionándose ligeramente por encima de la de sus socios comunitarios, la corrección del indicador a paridad de poder de compra nos sitúa a un nivel similar al de la UE-15 e inferior al de países como Francia y Alemania, reflejando durante los últimos años cierta estabilización con tendencia a la baja.
Por último, cabe señalar la coincidencia de la mejora constatada a partir del año 2005 en los indicadores de intensidad primaria y final, con la fecha de la puesta en marcha de las medidas del Plan de Acción 2005-2007 de la E4. A la vista de las actuaciones emprendidas en el marco del vigente Plan de Acción 2008-2012, más ambicioso que el anterior, y del Plan de Activación 2008-2011, es de esperar que esta tendencia a la mejora continúe, especialmente como resultado de la aplicación de medidas relativas al sector edificios como el Código Técnico de la Edificación, la Certificación Energética de los nuevos Edificios y la reciente revisión del RITE, cuyos efectos serán visibles a más largo plazo.
ANÁLISIS SECTORIAL
SECTOR INDUSTRIA
Durante el año 2007, la demanda de energía final del sector industrial creció un 5,4%, en contraste con la reducción de la misma ocurrida en 2006, y por encima del 3,5% correspondiente a la totalidad de los sectores consumidores. A excepción de las energías renovables, prácticamente todas las fuentes energéticas utilizadas por este sector experimentaron incrementos significativos en su consumo. Tal fue el caso del carbón, demandado por los sectores de siderurgia y cemento, y del gas natural cuyos consumos crecieron respectivamente a un ritmo del 10,1% y 7,9%. En contraste, la demanda eléctrica y de productos petrolíferos se mantuvo estabilizada, con un crecimiento respectivo del 3,5% y 1,4%.
El aumento del consumo energético unido al menor crecimiento económico en el año 2007 de este sector (3,17%), ha supuesto un incremento del 2,16% en el valor del índice de la intensidad energética industrial. Pese a ello, desde comienzos de siglo, el sector industrial ha mejorado su intensidad energética, en promedio, a razón de cerca de un 1% de tasa interanual. La comparación de este indicador a nivel europeo evidencia unos valores superiores a la media europea, si bien parece darse una convergencia en la evolución. Por países, presentan interés Alemania, Italia y Francia con menores intensidades que la española, y por constituir un referente en la mejora de la competitividad a la que debe tender nuestra economía.
Un análisis más detallado permite concluir que la causa del mayor valor de la intensidad industrial española apunta a la rama de Minerales no Metálicos, con elevada representatividad en el consumo energético del sector, y en contraste, reducida aportación al Valor Añadido Bruto de dicho sector. Esta rama industrial, muy intensiva en energía, se encuentra muy vinculada a la evolución del sector de la construcción, sector este último en expansión desde la segunda mitad de la década de los noventa con un alto valor añadido para nuestra economía.
Se espera que las medidas emprendidas con relación a este sector en el marco del vigente Plan de Acción 2008-2012 contribuyan a reforzar el camino iniciado por el anterior Plan en la dirección de la mejora de la eficiencia energética. Así, medidas ya conocidas como la suscripción de acuerdos voluntarios entre las asociaciones representativas del sector industrial y la Administración Pública, y los Programas de Ayudas Públicas, se ven complementadas en este nuevo Plan con la realización de evaluaciones específicas de los impactos energéticos de los proyectos desarrollados en el sector industrial. Es previsible que las citadas actuaciones en conjunto ayuden a moderar la evolución del indicador de la intensidad final en industria en el periodo de ejecución del Plan.
SECTOR TRANSPORTE
El transporte se mantiene, con un 40,3% del consumo total de energía final, como el principal sector consumidor. Prácticamente, la totalidad de este consumo tiene su origen en los derivados del petróleo. Un análisis de la evolución del consumo global de este sector muestra una tendencia a la estabilización, con un incremento durante el año 2007 del 2,8%, a lo que contribuyó el incremento en la demanda de biocarburantes. Atendiendo a la desagregación del consumo por modos de transporte, se aprecia que sigue siendo la carretera el modo más intensivo en consumo, si bien presenta una leve pérdida en su participación en el consumo energético del sector, en beneficio de otros modos como el transporte aéreo y el ferrocarril.
La razón del continuo incremento en el consumo energético del sector responde al aumento de movilidad así como a los niveles de monitorización. Respecto a lo último, una particularidad del parque nacional de turismos es su creciente dieselización, a un ritmo superior al del conjunto de la UE-15. Con relación a lo anterior, es decir coincidiendo con la entrada especialmente significativa de los vehículos tipo diesel en el parque español desde finales de los noventa, se puede apreciar una tendencia a la estabilización en el indicador de intensidad del sector, que tal y como se muestra en la siguiente figura, presenta valores superiores a la media del conjunto de la UE-15. Factores diversos explican esta circunstancia, destacando entre éstos la posición geográfica española, que convierte a nuestro país en zona de paso para el tráfico de mercancías por carretera, la mayor antigüedad del parque nacional de vehículos Y el uso del vehículo privado.
Asimismo, son varios los factores que se espera que contribuyan a una evolución favorable del indicador en nuestro país, entre éstos cabe citar las mejoras tecnológicas de los motores. Con el fin de aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, dentro del Plan de Acción 2008-2012 y del Plan de Activación 2008-2011, se impulsará la renovación del parque de vehículos, destacando para este fin la aplicación de medidas de apoyo fiscal a la adquisición de vehículos más eficientes y el nuevo Plan VIVE. Otras medidas de interés, igualmente en el marco de los citados Planes de Acción y de Activación, son las relativas al uso eficiente de los medios de transporte. Por su parte, medidas orientadas al cambio modal como la puesta en marcha de los Planes de Movilidad Urbana y los Planes de Transporte en Empresas y Centros de Actividad, contribuirán a un uso más eficiente del vehículo privado, y en consecuencia, a reforzar la mejora del indicador de intensidad.
Usos diversos
El consumo de energía final de los sectores identificados bajo la categoría de “Usos Diversos” ¾ estos son los sectores Residencial, Terciario, Agricultura y Pesca¾, se incrementó el pasado año un 2,7%, con respecto al año 2006, alcanzando los 30.509 ktep . La mayor parte de este consumo fue absorbido por los sectores residencial (54%) y terciario (32%), de los que más adelante se ofrece un breve análisis. Por fuentes energéticas, destaca el crecimiento del consumo de carbón (26,4%) y gas (9,2%), como consecuencia de la mayor demanda de calefacción del último trimestre del año 2007 con respecto al mismo periodo del año anterior. Las demandas de energía eléctrica y de productos petrolíferos crecieron respectivamente a una tasa un 2,1% y del 1,5%, mientras que la demanda de energías renovables se mantuvo constante.
Por lo que respecta al sector residencial, considerando la distribución del consumo energético por usos según la información disponible del año 2005, son la calefacción (48%) y la climatización (0,6%) quienes respectivamente absorben mayor y menor consumo. El consumo de calefacción contrasta con el 67% del consumo medio europeo, lo cual se explica en buena parte por la benevolencia de nuestro clima en invierno. Se espera, sin embargo, que en lo sucesivo aumente el consumo de la calefacción, principalmente como consecuencia de la tendencia a un mejor equipamiento así como a la progresiva penetración de los sistemas individuales de calefacción centralizada, menos eficientes que los sistemas colectivos. En cuanto a la climatización, a pesar del escaso consumo energético, resulta problemática en cuanto a su repercusión en las puntas de demanda, y por tanto, en la gestión de ésta, siendo esto especialmente acusado en los periodos estivales. Se espera que los últimos avances en la legislación relativa a la edificación permitan atenuar la incidencia de este consumo.
Por otra parte, de acuerdo a la última información disponible correspondiente al año 2006, la comparación a nivel europeo del consumo energético por hogar corregido por el clima, sitúa a nuestro país como el menos intensivo energéticamente con 1,11 tep/hogar, es decir, un 35% inferior al consumo energético medio de un hogar europeo. La razón de esta diferencia obedece a causas tan variadas como a una menor tasa de equipamiento de los hogares españoles así como al escaso peso de los precios energéticos sobre el gasto de los hogares. No obstante, la tendencia en nuestro país es al alza en línea con la mejora de la renta y el progresivo nivel de equipamiento de los hogares. Esto contrasta con otros países europeos mejor equipados, que parecen presentar una moderación en la evolución de este indicador. A pesar de lo anterior, se espera que medidas como los incrementos de la tarifa eléctrica recientemente aprobado por la Orden ITC/1857/2008 se traduzca en una mayor sensibilización por parte de los usuarios domésticos, y por tanto, en un consumo más responsable, así como en una atenuación del previsible crecimiento del indicador.
Con respecto al sector terciario, el consumo energético en los últimos años parece haberse estabilizado. Atendiendo al consumo por fuentes energéticas, cabe destacar la creciente participación del consumo eléctrico en el consumo total sectorial: en el año 2007 el 61% de la energía final total demandada por el sector terciario era eléctrica. Se espera que la normativa de reciente aplicación en lo relativo a la edificación contribuya a paliar a medio plazo la demanda eléctrica en climatización e iluminación del sector terciario.
En cuanto a la evolución de la intensidad energética del sector terciario, la situación correspondiente al año 2007 muestra una mejora del 2,3%, atribuible a la disminución del consumo energético del sector en dicho año, así como a la mejora del 4,6% experimentada por la productividad en dicho año. La comparación a nivel europeo de las intensidades energéticas del sector servicios, permite contrastar la situación de España, por encima de la media de la UE-15 y por debajo de países como Bélgica y Alemania. Este hecho encuentra explicación en la importancia que tiene para España la actividad turística, que demanda más energía por unidad de producción, resultando así un sector servicios más intensivo que en otros países de nuestro entorno. Por otra parte, como ya se ha señalado, el consumo eléctrico, debido principalmente a las necesidades de climatización, es el principal componente determinante de la evolución del consumo energético de este sector. De ahí que, a diferencia de la media europea y mayoría de países europeos, especialmente los del norte, la intensidad eléctrica tenga tanta relevancia en nuestro país. Es previsible que la creciente importancia del gas natural en el consumo energético en este sector contribuya en lo sucesivo a atenuar la evolución de este indicador.
Evolución de la Cogeneración en España:
El fomento de la cogeneración de alta eficiencia sobre la demanda de calor útil representa una prioridad de carácter estratégico dados los beneficios que supone en cuanto a ahorro de energía primaria, eliminación de pérdidas en la red y emisiones evitadas, a lo que se suma la contribución a la seguridad y diversificación del suministro energético. A nivel comunitario, su importancia se refleja en la Directiva 2004/8/CE relativa al fomento de la cogeneración sobre la base de la demanda de calor útil en el mercado interior de la energía, transpuesta a nivel nacional mediante el Real Decreto 616/2007.
El objetivo de este Real Decreto es la creación de un marco para el fomento de la cogeneración de alta eficiencia basado en la demanda de calor útil y en el ahorro de energía primaria. Para ello, se prevé el análisis y evaluación del potencial nacional de cogeneración de alta eficiencia, de las barreras que dificultan su desarrollo y de las medidas necesarias para facilitar el acceso a la red de las unidades de cogeneración y centrales de microgeneración y cogeneración de pequeña escala, sumando a esto la definición de métodos de determinación del ahorro energético para las unidades de cogeneración de alta eficiencia. Asimismo, con el fin de que las estadísticas a nivel europeo sobre la electricidad producida con cogeneración sean homogéneas, establece el procedimiento de cálculo de la electricidad producida y de ahorro de energía primaria por este tipo de instalaciones. Lo anterior se recoge en una Guía Técnica, recientemente publicada, en cuya elaboración ha participado el IDAE. Ello posibilitará el cálculo del complemento retributivo en función de la eficiencia en las instalaciones con derecho al mismo, según lo dispuesto por el RD 661/2007 por el que se regula la producción eléctrica en el Régimen Especial. Este nuevo marco de fomento de la cogeneración favorecerá el cumplimiento de los objetivos del Plan de Acción 2008-2012 al 2012 de alcanzar 8.400 MW de potencia instalada de cogeneración.
En cuanto a la situación de la cogeneración en nuestro país, según la información disponible correspondiente a la Estadística 2007 de Centrales de Cogeneración, realizada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en colaboración con el IDAE, la potencia en funcionamiento a finales de 2007 alcanzaba los 6.005 MW. El balance de altas y bajas registradas durante dicho año arroja un saldo positivo de 61,6 MW, imputadas principalmente al incremento de 41,11 MW en el sector servicios y en menor medida al sector industrial, con 20,52 MW adicionales.
En términos absolutos, la nueva potencia instalada durante 2007 ha sumado un total de 123 MW. Este incremento, ha venido liderado por el sector servicios con cuatro nuevas instalaciones de potencia 42 MW. En siguiente orden de magnitud, los sectores de producción de minerales no férreos y de la industria química, han instalado respectivamente una y dos nuevas plantas, que a su vez han supuesto 10 y 33 nuevos MW de potencia añadida. Igualmente, se han registrado aumentos en la potencia instalada de los sectores de extracción, transformados metálicos y otras ramas industriales, respectivamente de 3, 7 y 28 MW adicionales. En cuanto a las bajas de potencia registradas durante el año 2007, éstas han ascendido a 62 MW, localizadas, principalmente, en los sectores papelero y textil, con una disminución respectiva de 34 y 16 MW causada por la retirada en cada uno de los sectores mencionados de 2 y 4 instalaciones. En general, estas bajas se han producido mayoritariamente en instalaciones basadas en turbinas de vapor a contrapresión y en turbinas de gas con recuperación de calor.
En el año 2007, en línea con la situación observada desde el año 2003, causaron baja 4 instalaciones de cogeneración, un número significativamente inferior a las 17 bajas registradas el año anterior. La confluencia de la reducción del número de instalaciones y del aumento de potencia instalada, lleva a un incremento del tamaño medio de las plantas en funcionamiento, alcanzando los 9,21 MW en 2007. Por sectores, destaca la potencia media instalada en cuatro ramas industriales: refinerías (52,5 MW), química (18,6 MW), papel y cartón (14,3 MW) y extracción de minerales no energéticos (11,6 MW). Igualmente, un análisis de los sectores muestra que cerca del 70% de la potencia instalada se concentra en cinco ramas industriales: la agrícola, alimentaria y de bebidas y tabaco (18,3%), las de papel y cartón (15,5%), química (16%) y las de refinerías (9,6%) y otras ramas industriales (10,2%). Destaca también, tanto por el número de instalaciones como por la potencia asociada a las mismas, el sector terciario, con un progresivo incremento en su potencia, alcanzando a finales de 2007, con 597,6 MW, cerca del 10% del total de la potencia instalada a finales de dicho año.
En conjunto, el sector industrial sigue mostrando síntomas de desaceleración, ya evidentes desde 2003. Puede afirmarse que desde entonces, el motor impulsor de la cogeneración, en lo que a nueva potencia instalada se refiere, es el sector de servicios, que en el periodo 2003-2007 ha incrementando su potencia a una tasa media anual del 12%.
Desde un punto de vista tecnológico, destacan los motores de combustión interna y los ciclos combinados, quienes conjuntamente representan el 68% de la potencia total instalada a finales de 2007. Los motores de combustión interna siguen siendo, tanto por potencia como por número de instalaciones, la tecnología líder, con un total de 463 instalaciones con una potencia asociada de 2.638 MW. Le siguen en importancia los ciclos combinados, con 41 instalaciones y 1.420 MW de potencia instalada, y en menor medida las turbinas de gas y las turbinas de vapor con respectivamente 102 y 46 instalaciones y potencia instalada de 1.092 MW y 855 MW.
Por último, la producción eléctrica en 2007 de las instalaciones de cogeneración, alcanzó los 30.141 GWh, un 4,1% superior respecto al año 2006. A este aumento han contribuido por orden de importancia los siguientes combustibles: gas de coquerías, fuel-oil, energías renovables y gas natural, cuya aportación se vio parcialmente compensada por el descenso experimentado en la producción basada en el gas de altos hornos, gasoil, gas de refinerías y hulla. En términos absolutos, cerca del 80% de la producción eléctrica total de estas instalaciones procede del gas natural, mientras que un 10% deriva del fuel oil, siendo la aportación de los restantes combustibles inferior al 4,7% producido por las energías renovables.
Este artículo lo firmaron Dña. Pilar de Arriba Segurado y D. Jesús Pedro García Montes, técnicos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía. España.
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